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PERFIL BIOGRÁFICO

San Juan de Ávila, nació en Almodóvar del Campo, Ciudad Real, el 6 de enero de 1499, o de 1500, pues no se sabe con exactitud el año. Era el hijo único de Alfonso de Ávila, y Catalina Xixón. Sus padres, constituían una familia acomodada, que poseían distintos bienes, como por ejemplo, unas minas de plata en Sierra Morena (Almadén). Su padre era de descendencia hebrea, y este hecho, le trajo, al parecer, alguna dificultad a nuestro Santo.

En el año 1513 inició sus estudios en Salamanca, donde recibió una muy buena formación académica, y donde creció también en la práctica de las virtudes. En el año 1517 abandonó los estudios en Salamanca, para volver a su pueblo. Según nos cuentan sus primeros biógrafos, el Señor le tocó fuertemente el corazón, haciéndole ver la vanidad del mundo, y el vacío que deja en el corazón todo aquello que no es Dios.

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Vivió en su casa paterna una vida entregada fundamentalmente a la oración y a la penitencia, retirada del mundo. Algunos biógrafos, incluso comentan la posibilidad de que San Juan de Ávila hubiera estado un tiempo en la vida religiosa, pero este es un dato que se desconoce. Permaneció durante tres años en su pueblo natal. En 1520 marchó para estudiar artes y teología en Alcalá, parece ser que fue animado a esta decisión por un fraile franciscano de probada virtud, que pasó por Almodóvar en aquella fecha.

Fue en Alcalá, alumno de Domingo de Soto, y compañero de estudios de Pedro Guerrero, futuro arzobispo de Granada, y de Fernando de Contreras, ambos grandes amigos de nuestro Santo.

En 1526, fue ordenado sacerdote. Celebró su primera misa en Almodóvar, para venerar la memoria de sus padres, ya difuntos. Invitó a doce pobres, entre los que repartió sus bienes.

 

Marchó después a Sevilla con el deseo de embarcarse para ir como misionero a América. En el tiempo que esperaba para embarcarse, empezó a realizar distintas tareas apostólicas, conviviendo con su amigo y compañero de estudios, el P. Fernando de Contreras, y otros sacerdotes, llevando un estilo de vida evangélico. Cuando el Arzobispo de Sevilla, Don Alonso Manrique, lo escuchó predicar, le mandó en virtud de Santa Obediencia que se quedara en Andalucía a misionar. Para el joven sacerdote Juan de Ávila, desde aquel momento su América, fue Andalucía.

Pronto se extendió por la ciudad y alrededores (Écija, Alcalá de Guadaira, Lebrija…), la fama de santidad del nuevo predicador. Las calles y las plazas se llenaban de gente para escuchar sus ardientes palabras. Pero no a todos le agradaba la predicación de nuestro Santo, y es por eso que fue denunciado al tribunal de la Inquisición. El proceso duró de 1531 a 1533, pero estuvo encarcelado solo una año (1532). En el periodo que estuvo en prisión, aprovechó para escribir el primer proyecto del Audi Filia (escucha hija), dedicado a Doña Sancha Carrillo.

Al declararse absuelto, se produjo una gran alegría en toda Sevilla, y sus predicaciones fueron acogidas con mayor gozo si cabe.

En 1535, marcha para Córdoba. Desde este momento, se le puede considerar ya perteneciente al clero cordobés, pues esta ya era su diócesis y lugar de preferencia.

Su celo apostólico no conoce el cansancio. En Córdoba, dedicó tiempo especial a los sacerdotes. Comienza a tener en su entorno una escuela sacerdotal, que ya le acompañará hasta el final de su vida. Su gran obsesión fue la santidad del clero. Pero esto no restó tiempo para dedicarlo a misiones, predicaciones en las calles, fundación de colegios… En este periodo conoció a Fray Luis de Granada, gran amigo y discípulo suyo. Fray Luis fue el primer biógrafo del Santo Maestro Juan de Ávila.

En Córdoba se le asignó el beneficio de Santaella (que cedería en 1540 para sus obras educativas).

A finales de 1536, San Juan de Ávila se dirige a Granada. Allí, continua ejerciendo los ministerios que le son característicos: catequesis, predicaciones, misiones, caridad…

El 20 de enero de 1537, se produce un providencial encuentro entre San Juan de Ávila y San Juan de Dios. San Juan de Dios, se convierte escuchando la predicación del Maestro Ávila, y éste ya lo tomara como amigo y consejero.

En 1539, se produce otro acontecimiento singular. Ha muerto la emperatriz, esposa de Carlos V. Acompaña el cortejo fúnebre, el primo del rey, Francisco de Borja. Éste también queda anonadado ante la fervorosa y ardiente predicación de San Juan de Ávila. Desde ese momento, también el Marqués de Lombay, pedirá consejo con frecuencia al Santo Maestro. Esta amistad continuará siempre, incluso cuando San Francisco de Borja se fuera general de la Compañía de Jesús.

Marcha después a Baeza (Jaén) aunque volverá a Granada en el año 1542, para predicar la fiesta del Corpus Cristi.

En Baeza destacó sobre todo por la fundación de la universidad, aunque eso no lo retira de sus habituales ministerios.

Además de estas ciudades en las que el Santo ejerció su ministerio, hay que hacer mención de otros muchos lugares por los que pasó: Palma del Río (Córdoba), Jerez de la Frontera (Cádiz), Zafra(Badajoz), Montilla (Córdoba), Priego (Córdoba), Úbeda (Jaén), Lucena(Córdoba), Constantina (Sevilla), Alcalá de Guadaira (Sevilla)… y un largo etcétera…

En 1554, se retira a Montilla (Córdoba), ya enfermo. No quiso residir en el palacio de la Marquesa de Priego, y por eso vivió en una pobre casa de la calle de la Paz, que aún se conserva, como testigo de la oración y entrega de nuestro Santo.

Son muchas las cartas que se encuentran firmadas desde Montilla, como las dirigidas a San Ignacio de Loyola, y a Santa Teresa de Jesús. Escribió también los memoriales al Concilio de Trento, las Advertencias para el Concilio de Toledo, y además, corrigió el Audi Filia. Pero en Montilla, a pesar de su delicada salud, no dejaba de predicar, confesar, dar catecismo a los niños, enseñar en el colegio de la Compañía de Jesús, atender espiritualmente a personas que a él se acercaban, y atender también, el monasterio de Santa Clara.

El Maestro murió en Montilla el 10 de mayo de 1569 y fue enterrado según su voluntad en la Iglesia del colegio de la compañía de Jesús, hoy Iglesia de la Encarnación, Santuario de San Juan de Ávila.

San Juan de Ávila maestro de santos, gran Evangelizador, al que le dolían ciertamente las almas. Trabajó incansablemente para que éstas se salvaran. En la lápida que guardaba su cuerpo, los discípulos escribieron: Messor erant (era segador), segador de almas, almas por las que se desgastó y fueron su gloria y su corona.

Fue beatificado en el año 1894, declarado patrono del clero español en el año 1949, canonizado en el año 1970, y declarado doctor de la Iglesia universal en el año 2012.